No siempre he estado en consonancia con la trayectoria de nuestro Gabilondo - y digo nuestro, sin saber si me meto en una acción punible por aquello de los derechos de autor - pero le admiro como profesional y periodista y me gusta su presencia y su dicción. Y le veo guapo. Y a mí me gustan los tíos guapos y con buena voz y bonita mirada. No como su hermano, el Ministro de Educación, el otro Gabilondo.
Y va, y nos lo sustituyen por el Gran Hermano, el new-cani-choni a la enésima potencia.
Así, ¿qué queréis que os diga, amigüitos de Hipólita? Yo he venido aquí a hablar de mi libro.
Nunca segundas partes fueron buenas...
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