domingo, 9 de enero de 2011

LOS BUFONES DEL REY: UN GUIÓN PARA UNA ATELANA POSTMODERNA

Durante la pasada Pascua se habló mucho en diferentes medios de comunicación -  lo mejor como siempre los comentarios - de la imitación que hiciera sobre sí mismo el máximo responsable del Ministerio del Interior, a partir de la actuación de José Mota , dicen que representando mediante pequeños gestos de sus manotas cómo nos hurgaba en la poca calderilla que todavía nos queda en los calcetines, tras sus bajadas de sueldos y subidas de impuestos . Y consiguió provocar sin necesidad de careta ni cresta alguna las risitas y risotadas del personal asistente que celebraban no sé si al unísono su peculiar sentido del humor.



El papel de los bufones postmodernos  arranca de  los bufones reales llamados bufones "tontos" de las cortes de la edad media y de después,que tan bien retrató Velázquez y el magnífico Francisco Umbral, aunque más que ser realmente tontos por lo general eran todo lo contrario y, con mucha astucia, ejecutaban su papel de socarrones.  A diferencia de los de ahora, generalmente usaban crestas, al igual que el Cicirro de la Atelana Romana, o gorros con orejas y cascabeles. Lucían vestidos coloridos y brillantes y portaban los "marrotes"o bastones que tenían las empuñadoras talladas con la cabeza de un bufón. A los de hoy les va más la chaqueta y la corbata e incluso el frac o el esmoquin cuando es de rigor Aunque el papel de los bufones y payasos generalmente estaba limitado a la servidumbre, hay evidencias de que algunos gozaban y gozan de un trato familiar por parte de sus amos. ¡Qué poco han cambiado los tiempos!

La última bufonada de las pasadas navidades nos la regala una emisora de radio catalana que recibe, al parecer, ciertos tratos en relación con las tarifas publicitarias y que se expresa en un castellano-español que ni siquiera el Montilla de la Hispania Citerior.



La diferencia de los bufones de ahora con los de antes, además de su indumentaria, es que  son tontos pero que muuuuu...tontos y se acojonan enseguida, no sea que pierdan la cabecita presupuestaria como le ocurriera al bufón tonto pero que muuuuu tonto, pero muy valiente y atrevido, de Todo lo que Vd. quería saber sobre el sexo pero temía preguntar.

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